Los pasados acontecimientos que pudimos observar en los medios acerca de la manifestación que apoyaba al nuevo cártel de la droga, conocidos como Los Caballeros Templarios, en Michoacán; pone sobre la mesa el tema del “narco-fanatismo”. Si bien, grupo Milenio presentó una grabación donde se expone que los participantes de la marcha fueron obligados a protestar en contra de la Policía Federal por estos criminales; se ha visto que despega una cultura de veneración al narco y su prototipo.
Muchas personas han encontrado en el narco consuelo, seguridad, bienestar en general… debido a la estrategia que cárteles como el de los Caballeros Templarios han puesto a prueba por medio de mantas y panfletos. En el Código de este cártel podemos leer: “Un hombre con ideas es fuerte, pero un hombre con ideales es invencible” y en una narcomanta afirman que: “buscarán salvaguardar el orden, evitarán robos, secuestros, extorsiones y protegerán al estado de grupos rivales.” El nivel de penetración de estos delincuentes es extraordinario, ya nos solo tienen bajo su control alcaldías, gobiernos estatales, policías locales, taxistas, oficiales de tránsito; ahora tienen en sus manos la ideología de muchas personas.
Me parece importante comentar sobre el cumplimiento de las promesas de protección hacía la ciudadanía por parte de estos grupos criminales. Si tomamos en cuenta las grabaciones que Milenio publicó el 14 de Julio donde dos presuntos narcotraficantes pertenecientes a los Caballeros Templarios organizaban la marcha que mencionamos al inicio de este texto, podemos escuchar como estos hombres utilizan la fuerza en contra de la ciudadanía. De esta forma podemos comparar el audio con las mantas y el código del cártel para concluir en que sus frases de protección son simplemente parte de una campaña para ganarse la confianza de la gente.
Numerosos jóvenes han dejado en el olvido las imágenes de El Che, Fidel, Carlos Marx, los Beatles, Bob Dylan, Maradona; por unas botas de piel de serpiente, cadenas y dientes de oro, autos del año, una pistola, infinidad de mujeres, dinero sucio… el imaginario de un narco. Han dejado de creer en el poder de la sociedad, en la ciudadanía organizada, en la fuerza de las letras, la belleza de la naturaleza o en el anhelo de un buen gobierno; han depositado su esperanza en organizaciones delictivas que decapitan, secuestran, torturan, incineran, linchan, extorsionan, corrompen, deshacen. Cuando un joven incrusta en sus sueños, en la visión de su futuro el pertenecer a un grupo del narcotráfico, mezclando ese sentimiento entre sus más grandes pasiones contemplamos un fenómeno social complicado.
Definitivamente, la estrategia del gobierno de Felipe Calderón no ha funcionado como se esperaba, la violencia no ha disminuido (al contrario), los mexicanos cada vez perdemos más el sentimiento de estar protegidos, el cinismo de estos criminales que vemos en las calles y en los medios de comunicación es cada vez más fuerte. La prensa ha dado publicidad indirecta al crimen organizado, dándole píe al “narco-fanatismo”. El gobierno debe de replantear su estrategia, recuperar la confianza de la sociedad, dar más y mejores oportunidades de trabajo, más educación (gratuita, al alcance de todos), implementar más actividades recreativas en las zonas marginadas y luchar de la misma manera que lo hace contra la delincuencia, contra la desigualdad desenfrenada que existe en este país.
“Defended, contra las nuevas barbaries,
la libertad del espíritu y el derecho a las
insobornables disciplinas de la verdad.”
-Alfonso Reyes-
la libertad del espíritu y el derecho a las
insobornables disciplinas de la verdad.”
-Alfonso Reyes-
Referencias:





