"Especie de embarcación sumergible preparada para resistir grandes presiones y destinada a explorar las profundidades del mar." -RAE-

jueves, 22 de septiembre de 2011

Silvio, un poeta enamorado

La música de Silvio Rodríguez ha rondado por diversas generaciones, recordándole al mundo la acrimonia de la pobreza y la rapacidad del imperialismo, como la belleza de un cuento de Poe y el gran abrazo ecuánime del pueblo. La pasión de este hombre por su profesión, el compromiso con su gente, con su país y el mundo incrementa el sentido de su obra, agudiza los sentidos al interpretar sus majestuosos mensajes entre armonía, contrapunto y verso.
                Hurgar por la amplia discografía de este personaje del canto nuevo, es conocer la flemática evolución  de un poeta, a leyenda, una leyenda similar a la de muchos seres que han sido eternizados en uno de sus poemas; Ernesto Guevara, Fidel, Salvador Allende, Poe, Van Gogh son algunos de los tanto que han llegado a ser canción.
                Criticado, amenazado y maldecido por muchos, debido a ese miedo, que a base de mentiras y batallas se ha impregnado hacia las personas y sociedades que optaron por ideas provenientes del lado izquierdo del rey, los inconformes, los que luchan por un cambio desde abajo, los que no se vendieron, los que realmente creen que la unión vencerá a las élites dominantes y despreocupadas por el bienestar de la humanidad. Silvio no pudo describirlo mejor que en su canción, “Por Quien Merece Amor”.
“Mi amor no es amor de mercado,
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar.
Mi amor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?”
                Su grandeza musical no tiene fronteras, siendo uno de los más grandes de la trova de todos los tiempos, su sublime obra no se limitó a un solo género musical: desde instrumentales, sones, cha cha chas; hasta boleros, baladas y latin jazz. Dos de sus discos más brillantes y potentes musicalmente han sido acompañados por  agrupaciones como “Afro Cuba” e “Irakere”, dándole un toque mágico con todo el fulgor de los metales y las percusiones.

                Sin duda cuando Silvio no esté, el mundo será distinto, Cuba será distinta, su gente lo recordará como una persona con un gran corazón humano que dedicó su vida incondicionalmente a su pueblo y a su música, las guitarras tocarán en tonos menores en busca de sus perennes melodías, el ritmo de la comparsa estará a destiempo. Sin embargo, sus versos perdurarán en cada hombre que busque la verdad, impregnados en las hojas de La Maestra, en los harapos, en los talleres de madera, en las minas y en los acordes de algún trovador, hasta que deje de vibrar la última onda de un grito desesperado. 

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