"Especie de embarcación sumergible preparada para resistir grandes presiones y destinada a explorar las profundidades del mar." -RAE-

viernes, 11 de marzo de 2011

Batiscafo

Día con día nos vemos bombardeados por la pesadumbre que la vida nos presenta en la actualidad; nos regala rosas, paisajes preciosos, el cálido abrazo paliativo del pueblo, pero es imposible desviar el caos que nos persigue, punzocortante, sin medida, creado por el hombre. La violencia que vivimos, sangrienta, sin escrúpulos, que se inmoviliza en su raíz, la educación; la corrupción que nos gobierna con una democracia enmascarada, autoritaria y excluyente; nos demuestra la gran obra de la sociedad.
A diario nos quejamos de nuestro panorama, observamos el periódico o las noticias en la televisión para estar informados del número de muertos del día o dónde cayó la granada. No concretamos absolutamente nada, nos detenemos en la queja y no actuamos. El cambio jamás llegará si no nos unimos, por la misma causa, olvidando el beneficio personal, teniendo en mente el bienestar de todos.
Debemos de preparar un batiscafo al centro del problema, en búsqueda de nuestro alivio, en el cumplimiento de nuestra utopía, de nuestro imaginario. Debemos de buscar en esa expedición profunda los problemas que nos inhiben el desarrollo, pero de igual manera debemos de incursionarnos en lo más profundo de nuestro ser, en lo individual, para mantener lo que nos beneficia y desechar lo que nos bloquea.
Jamás cambiaremos la escoria que nos golpea en la nuca constantemente, al menos que cambiemos nosotros mismos, desde adentro. No podemos confiarle el bienestar de nuestra sociedad, de nosotros mismos, a algún partido político, sea de la ideología que sea. Nos hemos dado cuenta que la política no crea nada más que desgracia, deshonra y sobre todo, hambre. Muchos pensamos que el cambio vendría cuando el gobierno se pintara de azul, limpiando la porquería creada por el partido tricolor, al final, todos conocemos los resultados. No importa si sea rojo, verde, amarillo o celeste; simplemente es un cambio de color.
El verdadero cambio depende de nosotros, el verdadero cambio está en nuestras entrañas. Exijámonos para después exigir, luchemos por hacer realidad el sueño que abanderamos, por nuestros hijos, por nuestros nietos.
El desarrollo depende de ti y de mí, y de nadie más. 

1 comentario:

  1. Muchas de las veces pasamos la vida quejándonos de las ecuaciones externas; que si los políticos, los sacerdotes, los maestros, los sindicatos, las corporaciones, y un sin número ilimitado de presuntos culpables. Y concuerdo que la solución esta en el yo mas profundo que hasta ahora flota en la marea de las pulsaciones de la vida misma. Somos de nuevo seres que respondemos a las adversidades utilizando solo el instinto de conservación primario. No nos detenemos para la reflexión que nos permita el reconocimiento de las circunstancias mas allá de lo evidente, lo superficial. Apenas digerimos lo que los medios masivos nos presentan a diario y sacamos conclusiones cómodas de las causas de los efectos violentos de esta sociedad desigual que como olla de presión esta a punto de reventar en pedazos. La brecha de los que todo tienen con la que nada tienen se ensancha de manera grosera, es como si retrocediéramos en el tiempo y pasáramos a formar de nuevo sociedades feudales de señores y siervos, donde el valor de la vida misma se comparaba con el costo de las cabezas de ganado.

    Estoy mas que de acuerdo con ese batiscafo que nos provoque ese viaje interno a lo mas profundo de nosotros mismos y nos reconecte de alguna manera con lo sagrado, con lo que nos une.

    Decía el Dalai Lama que hoy vivimos los problemas que la sociedad ha provocado en el paso de mucho tiempo, de siglos enteros y que el cambio requiere de que se comience a dar pasos para que los beneficios se den a largo plazo, en los siglos por venir. Decía también que el cambio debe de presentarse primero en nosotros para que después cambiemos nuestra habitación, después nuestra casa, luego nuestro vecindario, y seguimos con nuestra cuidad, nuestro país y terminemos cambiando al final al mundo.

    Yo me sumo pues a esta expedición al centro de nosotros mismos y espero que tarde que temprano pueda hacer conexión y en medio de todos, con todos, iniciemos la caminata para conseguir que algún día, los hijos de mis nietos o los nietos de estos, encuentren un mundo mejor.

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